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Maldito parné

Como decía en mi anterior Post (El nuevo debate nuclear) la nueva duda que me surgió en torno a las bondades o maldades de la energía nuclear era el coste real que tiene asociado. Una opinión bastante extendida es que es una de las fuentes más baratas (obviando, por supuesto, los combustibles fósiles ya que se pretende encontrar una alternativa a los mismos).

A la hora de analizar datos era consciente la influencia que la fuente puede tener porque puede ser "tendenciosa". Así, para asegurarme de la fiabilidad, acudí a una fuente "libre de sospechas": El foro nuclear (Foro de la industria nuclear española). Creo que estaba acertado si pensaba que la información que podría obtener (concretamente en su Web http://www.foronuclear.org/ ) no iba a estar modulada por una visión "ecologista-izquierdista". Navegando por este sitio, encontré el informe "Energía 2008", que se puede descargar en formato PDF (http://www.foronuclear.org/pdf/energia_2008.pdf) y que contiene una interesante recopilación de tablas resumen del consumo y generación de energía en España durante el año 2007.

Como mi sospecha se centraba en el cálculo del coste de generación de la energía nuclear frente a otros tipos, analicé el cuadro "2.27. Costes de generación según distintas tecnologías de generación eléctrica" (en la página 80 del informe) cuya fuente es UNESA (Asociación Española de la Industria Eléctrica) y que no necesito poner en duda. De este cuadro extraje los siguientes datos:
TecnologíaInversión (€/MW)Coste de capital (€/MWh)Coste de O&M (€/MWh)Coste de combustible (€/MWh)Coste total (€/MWh)
CCGT512.4366,24,542,353,0
Nuclear2.083.97220,610,25,636,4
Eólica1.100.04058,411,2069,6
Fotovoltaica5.050.000378,461,590380,1

MW = Mega-watio (un millón de watios de potencia)
MWh = Mega-watio hora (un millón de watios durante una hora. Energía)
CCGT = Central de ciclo combinado de gas. Es uno de los tipos más eficientes de centrales de producción eléctrica con combustible fósil (contribuye al efecto invernadero).
O&M = Operación y mantenimiento (incluye la compra de combustible y el mantenimiento de las instalaciones).

Los valores de los costes utilizados son los referidos a los equivalentes a la utilización de Gas prioritario.

Mirando la columna de coste total, salta a la vista que la energía nuclear es la más barata. Esto tiene varias explicaciones:

1ª) El combustible nuclear (uranio) tiene una capacidad de generación de energía enorme. Recordemos la famosa ecuación enunciada por Einstein: E = m·c2, donde "E" es la cantidad de energía; "m" la cantidad de materia (en nuestro caso uranio), en kilos; y "c2" (la velocidad de la luz al cuadrado) vale 90.000.000.000.000.000. Por tanto, con una pequeña cantidad de uranio se puede conseguir una gran cantidad de energía.

2ª) Por el contrario, la potencia generada por las instalaciones eólicas y, sobre todo, fotovoltaicas, son significativamente más reducidas. Como consecuencia, para tener una misma potencia, se necesita mayor inversión (ver columna inversión). Aunque esta afirmación no se cumple para la energía eólica (que requiere menor inversión que la nuclear), debido a que el tiempo de vida de sus instalaciones es menor de la mitad que el de las nucleares y a que su producción no es constante, su coste de capital es mayor.

En resumen, parece que, desde el punto de vista económico, la energía nuclear es más rentable que las renovables. ¿O no? ¿Qué pasa con los residuos nucleares? ¿Está incluida su gestión en los costes indicados? De nuevo tenía dudas en mi toma de posición.

El nuevo debate nuclear

El debate sobre la energía nuclear y su uso civil es casi tan antiguo como el nacimiento de las primeras centrales nucleares. O más bien podríamos decir que nace con los primeros accidentes en este tipo de instalaciones. En España, tras la venida de la democracia, el rechazo a la energía nuclear terminó obligando al primer gobierno socialista a la paralización de los proyectos de nuevas centrales que estaban en curso (ver http://es.wikipedia.org/wiki/Moratoria_nuclear). La antorcha de la oposición a esta fuente energética fue tomada por organizaciones ecologistas y, por identificación con sus principios, por los partidos de izquierdas. Así, por una suerte de aplicación de la ley de acción y reacción, el apoyo a las tesis a favor ha sido sostenido por grupos de ideología conservadora o de derechas. No obstante, y en tanto que el miedo no sabe de política, el inmensamente mayoritario rechazo de la población española a lo nuclear ha hecho que, incluso en periodos de gobierno de la derecha, el ejecutivo y el partido que lo sustentó dejara guardado en un cajón con llave cualquier proyecto que "oliese a uranio".

Pero la historia cambia en los últimos años con la aparición de dos graves problemas: la toma de conciencia sobre el calentamiento global y la escalada desenfrenada del precio del petróleo (principal fuente energética de nuestra civilización). De todos es sabido que el segundo factor es especialmente preocupante para los españoles como consecuencia de la elevada dependencia del exterior que un país como España tiene, sin yacimientos petrolíferos y una climatología que limita enormemente las fuentes hidráulicas de energía. Fruto de la nueva coyuntura, madura de nuevo el debate nuclear sumándose, paradójicamente, al sector pro-nuclear, con mayor o menor claridad, voces ideológicas de izquierda como son los sindicatos de clase, entre otros. Aprovechando la corriente favorable los actores clásicos a favor de la opción nuclear están empezando a redoblar sus esfuerzos enarbolando además la bandera ecologista de lucha contra el cambio climático.

Para completar la exposición del escenario he de decir que yo tengo, lo que se podría llamar, conciencia ecológica y, habiendo desarrollado mi personalidad en el periodo en el que la posición anti-nuclear se impuso, me he mostrado contrario a su uso civil o militar sin plantearme demasiado en profundidad la explicación a esta postura. Por otra parte, tengo formación científica, lo que me obliga a no aceptar las cosas por dogma sino por demostración. Por tanto, me encontré un día, no hace mucho, investigando de nuevo sobre la energía nuclear.

Para comenzar, me encontré con un dilema de difícil solución: por una parte, seguía teniendo clara la peligrosidad que supone la explotación de esta fuente energética pero, por otra, era consciente de la importancia de los nuevos problemas a los que nos enfrentamos (cambio climático, encarecimiento del petróleo) y que la energía nuclear podría ayudar a paliar. Por supuesto, tenía en mente las alternativas renovables (energía eólica, fotovoltaica, de bio-combustibles …). Pero la implacable realidad, el coste superior de éstas, las dejaba en inferioridad de condiciones en la nueva recomposición de lugar de mis ideas. Bueno, seamos más precisos, sobre la importancia del coste partía de la opinión, que está bastante extendida, de que la energía nuclear es significativamente más barata que las renovables. Esto me "chirriaba" un poco: ¿cómo es posible que, a pesar de involucrar una tecnología muy avanzada y unas medidas de seguridad máximas, la producción energética nuclear fuese más barata que cualquiera de las renovables? Y enfoqué mi curiosidad sobre este camino acabando por descubrir que la premisa "la energía nuclear es barata" era (y es) objetivamente falsa.